Equivocados de enemigo

Vivimos tiempos excepcionales. De repente, de un día para otro, ya no se puede salir de casa. Un virus llamado Coronavirus se ha instaurado en nuestras vidas paralizando todo un sistema de vida. La política, la economía, los medios de comunicación, la sociedad en general solo habla del Coronavirus. Ese maligno Covid-19 que desafía al planeta y que provoca que toda la humanidad solo piense en como salir de esta situación sin tener ni más remota idea de que como se le combate.

Estos días de estado de alarma y los que aún nos quedan, probablemente muchos más de los que nos pensamos, nos están acostumbrando a lenguajes y visiones más belicistas que científicas o sanitarias. Nos han dicho que estamos en guerra, eso dicen algunos de los políticos de nuestro país o incluso el Presidente de la República francesa, Emmanuel Macron. Como si este virus fuese un enemigo más fuerte que una bomba atómica, un tanque o un kalashnikov. Un lenguaje belicista más propio de tiempos pasados y muy negros que los actuales que vivimos. El bombardeo continuo de este tipo de mensajes más que ayudar a la sociedad a que asimile esta situación excepcional que viven, provoca el efecto boomerang, alentar un miedo más profundo. Porque no hacen falta militares para combatir el Coronavirus, sino que hacen falta médicos, enfermeros, científicos, inversión en la sanidad pública para que estudien y desarrollen tratamientos contra este virus.

Una vez más, nos equivocan de enemigo. Porque no estamos en guerra, ni el enemigo de la guerra es el Coronavirus. El enemigo es otro y se llama capitalismo. Hace tres días estábamos hablando de la grave situación climática que padecía el planeta a consecuencia de las políticas negacionistas y neoliberales que se aplicaban en los diferentes países, especialmente lo más capitalistas, y que afectaban directamente al cambio climático. Veranos más calurosos, temperaturas nunca vistas en la Antártida, invierno como el actual que ha sido el más caluroso de lo que llevamos de S.XXI. Sin embargo, ningún dirigente político utilizó la expresión “estamos en guerra”. Contra el cambio climático nadie está en guerra, a pesar, de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha emitidos informes señalando que cada año se producen en el mundo aproximadamente siete millones de muertes prematuras relacionadas solo con la contaminación del aire.

No es cierto que el Coronavirus sea el responsable del colapso de nuestro sistema sanitario. Es una falacia más creada por el capital. El Coronavirus solo ha puesto de relieve lo que ocurre cuando la sanidad pública se desmantela; cuando se recortan en profesionales; cuando no se cubren las bajas laborales; cuando se deteriora la atención primaria y la medicina preventiva; cuando no se invierte en el modelo de sanidad pública, mientras se proyecta la sanidad privada con dinero público, cuando se cierran plantas de hospitales, se reduce la inversión en investigación, se precariza los contratos laborales de los investigadores, etc. El capitalismo es el único responsable de que nuestra sanidad pública poco a poco se haya ido deteriorando y haya sido desmantelada. Las políticas neoliberales son el mayor virus y el capitalismo es el mayor cáncer de nuestro sistema sanitario. Esperanza Aguirre, que recientemente ha dado positivo en Coronavirus, es el máximo exponente de destrozar la sanidad pública madrileña. Pues bien, está hospitalizada en un hospital público y siendo tratada por los profesionales que tanto daño les hizo en su etapa como presidenta de la Comunidad de Madrid.

Contra el cambio climático nadie está en guerra, a pesar, de que la OMS ha señalado que cada año se producen en el mundo siete millones de muertes prematuras relacionadas solo con la contaminación del aire

Fíjense son tiempos tan excepcionales que literalmente nos han encerrado en casa. Además, se da la curiosidad de que España e Italia son los dos países europeos que mayor número de casos de Coronavirus tienen e Italia ha superado ya en número de muertos a China. Los dos países exponentes de la cultura de la sociedad mediterránea. Esa cultura que tanto nos ha gustado pregonar y que el capitalismo se ha dedicado en grabárnosla a fuego en nuestro pensamiento. Cuanto hemos presumido de ser el país con mayor número de horas de sol, el país de la vida social en la calle, de las plazas llenas de terrazas, de playas kilométricas con gente, mientras al otro lado de Europa encontramos la sociedad nórdica que a las cuatro de la tarde ya le cae la noche. Durante décadas hemos presumido de ello en contraposición al modelo nórdico.

Las políticas neoliberales son el mayor virus y el capitalismo es el mayor cáncer de nuestro sistema sanitario

Digo todo esto porque me gustaría terminar estas líneas con la siguiente reflexión que no he escuchado aún estos días. Hace 10 días estábamos en la calle disfrutando de lo que siempre nos hemos sentido muy orgullosos en este país: sol, cerveza y fiesta. Pues ahora el capitalismo que tanto sol, cerveza y fiesta nos ha regalado, de un día para otro nos lo ha quitado. Y nos hace directamente responsables que si no nos quedamos en casa, los irresponsables somos nosotros. ¿Cómo puede ser que a dos sociedades, como la española e italiana, a la que has acostumbrado durante 50 años a vivir de una determinada manera, a un consumo diario y permanente basado en una vida social desarrollada en la calle y hacer del turismo una de sus principales fuentes de ingreso, ahora de un día para otro, les cambien sus modos de vida? Como si los humanos fueran unos robots que de un día para otro, se les pulsa un botón y cambian sus hábitos. La mal llamada irresponsabilidad que ya nos han grabado a fuego, no es más que la irresponsabilidad de un sistema económico que pretende cambiar la vida de una sociedad y un país de la noche a la mañana. Porque nadie aún ha respondido a esta petición que hizo Ximo Puig, president de la Generalitat Valenciana, el primer día del estado de alarma: “He solicitado también una acción de respaldo psicológico para las personas ante las implicaciones que pueden suponer las restricciones para una sociedad mediterránea como la nuestra”. Detrás de esta afirmación, está quien es nuestro enemigo de verdad, que no se llama Coronavirus, sino C A P I T A L I S M O.

PD: Al menos, saquemos la lectura positiva a esta situación que vivimos y es que nuestro planeta podrá respirar sin respiración asistida en estos meses. Frenar el cambio climático es también combatir al capitalismo.

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